viernes, 29 de abril de 2011

La réalité Amadou & Mariam

Dicen que venimos de allí. Y debe de ser cierto, porque en los actuales habitantes de esa tierra vemos todavía las pulsiones más naturales de un ser vivo, que se resumen en una sola: las ganas de vivir, esa cosa tan primitiva, tan redundante, tan evidente que en los occidentales no siempre se ve. Aquellos que no han perdido el contacto con la tierra madre son alegres, quieren disfrutar, saben que la vida es un soplo y que mañana posiblemente ya no estemos aquí.

Tal vez sean niños grandes según nuestro standard de engreída autosuficiencia. Pero, al menos los que trato, no son tontos: aunque la religión mahometana ha hecho mucho daño en gran parte del continente, su fondo sigue siendo animista. Y quieren vivir bien, como todo el mundo, pero no a cambio de lo que sea. Les gustan los colores, los olores, las músicas, los cuerpos, el día y la noche, se sienten inquilinos respetuosos con la tierra que los deja vivir sobre ella. Y hay muchas costumbres, muchos pensamientos occidentales que no entienden. Normal: no los entiendo ni yo.

Lo resume todo muy bien esta simpática pareja de invidentes: estar arriba y estar abajo, así es la vida; unos mueren y otros nacen, unos ríen y otros lloran, pero… bailemos todos juntos.

Pues ya está.

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