El otro día me encontré con una compi de clase del cole. En mi cole éramos compis......
Me puse a hablar con ella y me contó que después de la carrera se sacó la oposición a no-sé-qué, que ahora trabaja de no-sé-cuántos-todo-bien y que se casó con su primer novio, el de los quince años, con el que ha tenido una niña que allí estaba y era tan mona como ella.
Y después de esta microconversación, mi capacidad de análisis - que por lo visto no debía existir cuando yo tenía quince y dieciséis años - salió a la luz y llegó a las siguientes conclusiones:
Mi compi de cole siempre fue buena.
No recuerdo haberla visto ser mala nunca con nadie. NUNCA. Ni media sonrisilla malévola riéndose de las malas palabras de otra.
Mi compi de cole siempre sacó buenas notas.
Creo recordar que navegó siempre entre notables y sobresalientes, de niña y de adolescente. En su vida lo bueno nunca cambiaba.
Mi compi de cole nunca estuvo castigada.
Nunca respondió una pregunta mal a ninguna profe (en mi cole las profes como mucho eran señoritas, creo que nunca me crucé con una profesora), nunca habló con nadie en clase y, menos aún, hizo pellas, por dios, eso sólo lo hacían las ovejas megadescarríadas.
Mi compi de clase era muy santa y en misa se concentraba mucho. Debe seguir haciéndolo que no nos despedimos porque se fue a misa corriendo.
Mi compi de clase nunca se ha líado con ningún Paolo (dícese de aquel cabroncete que en algún momento se cruza en la vida de – casi – cualquier mujer) porque le dio su primer beso a su primer novio y ya nunca se separaron.
Pero no os creáis que mi compi de clase era aburrida, no. Ella, además de todo lo dicho antes, era simpática, tenía amigas, era incluso adorada por algunas y además tenía un tipazo, un pelazo y una cara muy bonita.
¿Es esto comprensible? ¿Tanta perfección y linealidad es asimilable por los que la rodean? ¿Él será tan lineal como ella y juntos educarán una hija lineal? En el cole nunca me lo planteé pero mi mente actual no la comprende. Debe ser que no es nada lineal.


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