Sinichi Maruyama no utiliza más que agua y tinta para levantar estas esculturas tan efímeras. Las fotografías que capturan el instante exacto de la formación de figuras acuáticas son tomadas gracias a una novedosa tecnología de luz estroboscópica. El vídeo que tenéis más abajo está rodado con una cámara superlenta para poder apreciar plenamente el comportamiento del líquido.
Parece que el tiempo se pare durante un instante en el que es posible escribir en el aire y apreciar con detenimiento la belleza de los elementos.



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